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Los gazatíes desplazados en Ráfah buscan esperanzas en las conversaciones sobre la tregua en El Cairo


Un hombre palestino observando el lugar de un ataque israelí contra una mezquita, en medio del actual conflicto entre Israel y el grupo islamista palestino Hamás, en Ráfah, en el sur de la Franja de Gaza. 12 de febrero de 2024. REUTERS/Ibraheem Abu Mus

Por Nidal al-Mughrabi y Dan Williams

EL CAIRO/JERUSALÉN, 13 feb (Reuters) – Estaba previsto que representantes estadounidenses, egipcios, israelíes y qataríes se reunieran el martes en El Cairo para buscar una tregua en Gaza, mientras más de un millón de civiles se hacinaban en Ráfah, un rincón del sur del enclave palestino, esperando con temor un ataque israelí.

En medio de la creciente preocupación internacional por la difícil situación de los civiles, los tanques israelíes bombardearon el sector oriental de la ciudad de Ráfah durante la noche, denunciaron varios residentes, aunque la ofensiva terrestre prevista no parecía haber comenzado.

El ejército israelí anunció que sus fuerzas habían matado a decenas de combatientes palestinos en enfrentamientos en el sur y el centro de la Franja de Gaza durante las últimas 24 horas, 30 de ellos en Jan Yunis, ciudad cercana a Ráfah, en la frontera del enclave costero con Egipto.

Un ataque israelí contra una casa en el campo de refugiados de Nusseirat, en el centro de Gaza, mató a 16 palestinos durante la noche, según las autoridades sanitarias de Gaza.

En Jan Yunis, los tanques israelíes avanzaron más desde el oeste y el este mientras continuaban los bombardeos, dijeron algunos residentes.

Las fuerzas israelíes ordenaron a los desplazados que se encontraban en algunos refugios que se dirigieran a Ráfah. Pero el estruendo de los bombardeos al este de Ráfah provocó oleadas de pánico en los campamentos improvisados que albergaban a los desplazados.

Con la guerra entre Israel y Hamás ya en su quinto mes, la atención se centra en la situación de Ráfah. Alrededor de la mitad de los 2,3 millones de habitantes de Gaza viven ahora allí en condiciones desesperadas, entre ellos muchos que huyeron de otras zonas pulverizadas en la ofensiva israelí.

Israel afirma que pretende acabar con los combatientes de Hamás que operan en Ráfah y que planea evacuar a los civiles. Representantes de organizaciones humanitarias y Gobiernos extranjeros afirman que no tienen adónde ir y Egipto ha dejado claro que no permitirá un éxodo de refugiados a través de su frontera.

Gran parte del enclave densamente poblado está en ruinas, con 28.473 palestinos muertos y 68.146 heridos desde el 7 de octubre, según las autoridades sanitarias de Gaza, que anunciaron 133 nuevas muertes palestinas en las últimas 24 horas.

Se cree que muchas otras personas están sepultadas bajo los escombros. Los suministros de alimentos, agua y otros productos básicos se están agotando y las enfermedades se están propagando.

“Desde que Israel dijo que pronto invadiría Ráfah, (…) todas las noches leemos nuestras últimas oraciones. Todas las noches nos despedimos unos de otros y de nuestros familiares fuera de Ráfah”, explica Aya, de 30 años, que vive en una tienda de campaña con su madre, su abuela y sus cinco hermanos.

“A menos que el mundo se apiade de nosotros y detenga las incursiones israelíes en Ráfah, creemos que no sobreviviremos. Los sonidos de los bombardeos y las explosiones se acercan cada vez más”, dijo a Reuters a través de una aplicación de chat.

ACUERDO DE ENTENDIMIENTO

El lunes, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el rey Abdalá de Jordania mantuvieron la presión para lograr un alto el fuego.

“Estados Unidos está trabajando en un acuerdo sobre los rehenes entre Israel y Hamás que traería un periodo inmediato y sostenido de calma a Gaza durante al menos seis semanas”, dijo Biden a los periodistas en Washington.

Los rehenes fueron secuestrados en el ataque del 7 de octubre contra el sur de Israel perpetrado por combatientes de Hamás, en el que murieron 1.200 personas y que desencadenó la ofensiva militar israelí. Garantizar su regreso es una prioridad para el Gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu, que también pretende erradicar a Hamás, que gobierna Gaza.

Abdalá subrayó la urgencia de la difícil situación de los palestinos, especialmente de los atrapados en Ráfah.

“No podemos quedarnos de brazos cruzados y dejar que esto continúe”, afirmó. “Necesitamos un alto el fuego duradero ya. Esta guerra debe terminar”.

En El Cairo, estaba previsto que altos representantes de Estados Unidos, Egipto, Israel y Qatar se reunieran para trabajar en un marco de tres fases que permita la liberación de los rehenes y lograr una pausa prolongada, según fuentes conocedoras del asunto.

FRUSTRACIÓN DE EEUU CON ISRAEL

Biden se ha mostrado cada vez más exasperado con Netanyahu por no hacer caso a sus llamamientos para que haga más por minimizar las víctimas y proteger a los civiles en Gaza. Ha instado a Israel a no emprender una ofensiva terrestre en Ráfah sin un plan para proteger a los civiles palestinos allí concentrados.

EEUU es el aliado más cercano de Israel y su mayor proveedor de armas extranjeras, con 3.800 millones de dólares anuales en ayuda militar, y no hay indicios de que Washington fuera a frenar dicha ayuda. El Departamento de Estado estadounidense dijo que recortar la ayuda no tendría “más impacto que las medidas que Washington ya ha tomado”.

Netanyahu ordenó la semana pasada al ejército israelí que creara un plan para evacuar a los civiles durante cualquier ofensiva terrestre. Preguntado por esos planes, un portavoz militar israelí dijo el lunes que aún no sabía cómo se haría.

Naciones Unidas intensificó el lunes sus llamamientos en favor de un alto el fuego y se opuso a la idea de trasladar a civiles de Ráfah.

“No seremos parte en el desplazamiento forzoso de personas. Tal y como están las cosas, actualmente no hay ningún lugar seguro en Gaza”, declaró a la prensa Stéphane Dujarric, portavoz de la ONU.

“No se puede devolver a la gente a zonas plagadas de artefactos explosivos sin detonar, por no hablar de la falta de refugio”, añadió.

El alto representante de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell, defendió el lunes que la forma de reducir las víctimas civiles sería detener el suministro de armas a Israel.

(Información de Nidal al-Mughrabi en Doha, Trevor Hunnicutt en Washington y Dan Williams en Jerusalén y redacciones de Reuters; escrito por Angus MacSwan; edición de Timothy Heritage; editado en español por Javi West Larrañaga)

Fuente

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